No es un paracaidista, ni tampoco un improvisado. El nombre de Harry Levy ya estaba escrito en la historia del Miss Venezuela. Su regreso a la organización hacedora de reinas marca un hito estratégico para la nueva era del certamen. Después de casi una década, Levy vuelve a la quinta —ahora morada— que lo catapultó, pero esta vez con un cargo hecho a la medida.
Su trayectoria inició a la sombra de Osmel Sousa. Aunque su trabajo en la industria comenzó en 2009, fue en 2013 cuando su rostro tomó protagonismo como presentador de «Todo por la corona», el reality show que ofreció una mirada inédita al detrás de cámaras del concurso. El programa no solo lo consolidó como figura televisiva, sino que también dejó claro su desempeño como asistente personal del “Zar de la belleza”.
En 2015, Levy se alejó del certamen para enfocarse en su carrera como presentador. Su vuelta ahora, diez años después, sirve a la perfección para fusionar los tiempos de gloria de la «época dorada» con una visión renovada. Como nuevo director creativo, Levy busca adaptar el certamen a los tiempos modernos sin perder la esencia que lo hizo icónico.
n una entrevista exclusiva para El Carabobeño, el ejecutivo no solo profundiza en las razones de su regreso, sino que también aborda la polémica sobre su supuesta vinculación con la salida de María Gabriela Isler. Además, comparte la visión que tiene para el futuro del Miss Venezuela. También habla de la preparación de las candidatas que este año compiten por la corona que ostenta Stephany Abasali.
—¿Cómo tomó la propuesta de asumir la dirección artística y creativa de la Organización Miss Venezuela?
—La tomé con mucho compromiso, entusiasmo y gratitud. Me sentí profundamente honrado de que la organización confiara en mí para este rol. Miss Venezuela es una institución que todos los venezolanos llevamos en el corazón y saber que me daban la oportunidad de ser parte de su futuro, fue algo que no dudé en aceptar. Al mismo tiempo, entendí la enorme responsabilidad que implica, se trata de una organización con un legado de más de 70 años de tradición y éxitos. Mi principal objetivo es trabajar en equipo para honrar esa historia, pero también renovar la visión del certamen para conectarlo con las nuevas generaciones.
—Muchos lo conocen como pupilo de Osmel Sousa… ¿se considera aún parte de esa escuela o ha desarrollado una visión distinta sobre el manejo de los concursos de belleza?
—Soy afortunado de haber tenido la oportunidad de aprender de una personalidad tan prominente a nivel internacional en el área de la belleza y la moda. Su visión por la grandeza y la excelencia dejó una gran enseñanza en mi paso por esa primera etapa en la organización. Mi visión no busca borrar ni reemplazar esa experiencia, sino adaptarla. Hoy la preparación de una reina va más allá de la pasarela y el estilismo. Se trata de empoderamiento, de propósito, de autenticidad y de impacto social. La base es la misma, la excelencia. La aplicación es diferente, porque busca conectar la magia y el glamour de Miss Venezuela con los valores y necesidades de la sociedad actual.
—¿Mantendrá esa perspectiva que el «zar de la belleza» o implementará cambios para adaptar el certamen a esta nueva era?
—El trabajo de Osmel y de todo el equipo que lo acompañó en su momento es innegable. Él no solo creó un sistema para formar reinas de belleza, sino que contribuyó a construir una marca que se convirtió en una parte de la identidad cultural de nuestro país. Mi visión no es la de reemplazar o borrar ese legado, sino la de evolucionar con él. Estamos en un tiempo donde la belleza es mucho más que una figura o un rostro perfecto. Es una belleza con propósito, con valores y con una causa.
—Mantendremos la excelencia en la preparación y el showque siempre nos ha caracterizado. El glamour y la magia seguirán siendo parte de nuestra propuesta. Trabajaremos en equipo para empoderar a nuestras candidatas no solo como reinas, sino como líderes. Esto implica fortalecer su voz, su compromiso social y su capacidad para conectar de manera auténtica, no solo en la pasarela, sino a través de las redes sociales y en sus comunidades. No se trata de elegir entre una visión u otra, sino de fusionar lo mejor de ambos mundos. Se trata de honrar nuestra historia mientras construimos un futuro relevante, inclusivo y poderoso para Miss Venezuela.
—En redes sociales se comentó mucho que una de las razones de la salida de María Gabriela Isler de la OMV se debía a su ingreso a la quinta, ¿qué hay de cierto sobre ello?
—No todo lo que se comenta en redes sociales es verdad. Nos conocemos desde el año 2012 y seguramente nos seguiremos encontrando en el camino con el cariño y el respeto de siempre. Lo único cierto es que María Gabriela es un orgullo venezolano y una Miss Universo brillante que desarrolló un trabajo de gran valor para la organización.
—Recuerdo que uno de los motivos de su salida de la organización, se debía a que quería realizar carrera como conductor… ¿Con el paso de los años cambiaron las metas?
—Mis metas no cambiaron, sino que se expandieron. Ahora puedo ser conductor, productor y director al mismo tiempo, en un rol que me permite aportar de una forma más completa. Volver al Miss Venezuela no es un cambio de dirección, sino un regreso a casa con una visión más amplia. Es una oportunidad de aplicar todo lo que he aprendido y seguir contribuyendo a la excelencia de una organización a la que siempre he admirado.
—Tras la presentación de las candidatas al Miss Venezuela 2025, los comentarios fueron positivos. Pero desde la autocrítica… ¿qué cree que se deben enfocar para mejorar la preparación de las candidatas?
—Por supuesto, estoy agradecido profundamente por todos los comentarios luego de esta primera gala. La verdad es que el equipo está muy contento con el resultado de la presentación, porque nuestro principal objetivo era mostrar la belleza, las cualidades y el potencial de las candidatas. Desde la autoevaluación, que es una práctica que en Miss Venezuela consideramos fundamental para seguir evolucionando, creo que el foco principal debe estar en la oratoria y el desarrollo personal. No se trata solo de que ellas hablen bien, sino de que tengan algo significativo que decir, guiarlas para encontrar su propia narrativa, a conectar con sus historias personales y a comunicar su propósito con autenticidad y pasión. Seguiremos enfocados en afinar sus habilidades en pasarela y proyección, pero también a fortalecer su confianza, su inteligencia emocional y su capacidad para reaccionar ante cualquier situación, tanto en el escenario como en la vida. Ahora entramos en la fase más crucial: la que transforma candidatas en mujeres de alto impacto. Ese es el gran reto y el enfoque que le daremos a la preparación de cara al resto de los eventos de esta temporada.
—Los certámenes de belleza están constante cambio y lo que buscaban, quizá, el año pasado en una candidata, no es el mismo perfil que se busca este año. ¿En qué se enfocarán para escoger a las representantes de Venezuela en esta edición?
—Esa es la clave de nuestro trabajo: entender que la belleza tiene que ser relevante para el mundo actual. Ya no se busca solo una «reina de belleza» estática, sino una mujer que sea un agente de cambio. Para elegir a nuestras próximas representantes, nuestro enfoque no será en un solo atributo, sino en un perfil integral. Buscamos una belleza que sea inspiradora. Una mujer que no solo se vea bien en la pasarela, sino que tenga una causa genuina, una plataforma de impacto social y la pasión para generar un cambio positivo en su comunidad. La capacidad de proyectar confianza, elegancia y carisma es fundamental porque son nuestras embajadoras ante el mundo. No buscamos a la mujer «perfecta», sino a la mujer «completa». Queremos a una venezolana que no solo nos represente en un concurso, sino que se convierta en una líder y en un modelo a seguir para las futuras generaciones, mostrando al mundo la belleza, la inteligencia y la fuerza de la mujer venezolana.
El Carabobeño


